Divisadero Largo, con formaciones erosionadas cerca de Mendoza, es un geoparque que despierta fascinación por su antigüedad. Este sitio de 200 millones de años invita a explorar cañones y fósiles, ofreciendo una lección viva de la tierra. Su proximidad a la ciudad lo hace accesible, evocando curiosidad por los misterios geológicos.

Historia

Declarada reserva en 1983, expone estratos de más de 200 millones de años, con fallas y fósiles que narran la evolución andina. Sitio indígena para caza, su protección preserva un patrimonio científico único.

Cultura

Relatos nativos sobre el paisaje se comparten en visitas, honrando la herencia huarpe. Guías educativos fomentan el respeto por sitios sagrados, uniendo ciencia y tradición.

Comidas

Picnics con empanadas, quesos y vinos mendocinos. Frutas secas y mates hidratan durante caminatas, celebrando sabores locales.

Aventuras

Trekking autoguiado por senderos moderados, observación de erosión y fauna. Caminatas de 2-3 horas revelan vistas, ideales para familias.

La reserva deja una conexión terrenal, un recordatorio de la eternidad de la tierra.

Un destino que inspira regreso.