Ya no es necesario viajar una hora hasta el Valle de Uco para probar los mejores varietales del mundo. En los últimos años, la Ciudad de Mendoza ha vivido una explosión de Wine Bars, locales modernos que bajan el vino del pedestal y lo ponen al alcance de todos en un ambiente relajado y urbano.

El sistema de “Self-Service”

La gran novedad son las máquinas de dispenser (como las de WineEmotion). Llegas, cargas una tarjeta y eliges qué quieres tomar. ¿Quieres solo un sorbo para probar un Cabernet Franc de 50 dólares? Puedes. ¿Quieres media copa de un Malbec reserva? También. Esto permite armar tu propia degustación personalizada sin pagar una botella entera.

¿Dónde ir?

  • La Calle Arístides: Es la “meca” de la vida nocturna. Aquí los Wine Bars se mezclan con las cervecerías artesanales. Es el lugar ideal si viajas en grupo y algunos prefieren vino mientras otros quieren una pinta.
  • La Enoteca: Es un sitio histórico. Fue la primera escuela de vitivinicultura de Argentina. Hoy es un centro de interpretación donde puedes hacer catas dirigidas por sommeliers jóvenes que explican el vino de forma sencilla, sin tecnicismos aburridos.

El Maridaje Urbano

En estos bares, la comida está pensada para acompañar el vino: desde empanadas de carne cortada a cuchillo hasta tablas de hummus, frutos secos y olivas de la zona (las mejores de Argentina). Es la opción perfecta para quienes quieren “bodeguear” de noche y caminando desde su hotel.