La fisonomía de Mendoza no es el resultado del azar ni de un simple criterio estético; es el triunfo de la planificación urbana sobre la adversidad geológica. Mendoza es, técnicamente, una ciudad-oasis diseñada tras la catástrofe del terremoto de 1861, convirtiéndose en un laboratorio mundial de urbanismo higienista y arquitectura antisísmica. Evolución Histórica: Del Desastre…